Copia de diario coronavirus
Mensaje al lector
Querido lector, este texto está en proceso de revisión editorial.

 

Unos post más arriba he hablado de las bondades del aburrimiento. Y debo confesar que, a veces, soy un mentiroso, y que escribo cosas que no pienso, simplemente por diversión. En realidad, el aburrimiento es una desgracia.

Algo que no se dice y que quizás se debería investigar, y si se ha hecho, que el lector me perdone y escriba a la editorial, para que esta se ponga en contacto conmigo y me remita el estudio, es la conexión intrínseca entre drogas y aburrimiento. Se suele pensar que si la gente se droga es porque sufre. Y yo digo que si la gente se droga, sobre todo con comida, es porque se aburre. Sí, la comida es usada como droga, y si tú, que me estás leyendo, te drogas con comida, o ves a tu alrededor a alguien que nunca bebe, ni fuma porros, ni nada, de nada, y le da por comer, puedes afirmar sin temor a equivocarte (¡lo he dicho otra vez!) que esa persona usa la comida como una droga, que el cuerpo de esa persona, y sobre todo su mente, se droga con la comida.

Pero volviendo al tema del aburrimiento, espero que la editora de Universo Borg no me eche a los perros por mis farragosas divagaciones, sí, pienso que el aburrimiento es la fase por la que atraviesan los esclavos cuando el sistema no les necesita, y ha dejado de estresarlos.

Es entonces cuando no saben qué hacer, se sienten inútiles, porque no trabajan por vocación, trabajan para poder financiar su subsistencia y la de su familia, y esto les hace esconder bajo la alfombra del corazón, una cantidad enorme de mierda, que los invalida como personas reales, que les frustra y los involuciona, los fosiliza y les impide desarrollar su verdadero propósito, aquella misión con la que que el programa de Dios le lanzó a esta vida, quizás después de vivir otras, y que poco a poco tendrán que hacer consciente, re-cordar, aflorar a su presente, y aprender lo que han venido a aprender, y hacer lo que en realidad han venido a hacer en este tiempo histórico, y a darle finalmente un sentido a sus vidas, a estar en perfecta consonancia con la ley del pattern matching y la gramática del universo.

No seré yo quien se ponga a criticar La Revolución Invisible, o en su título definitivo Totum Revolutium, que conste que es una novela chapó y me quito el sombrero ante la personas o personas que lo han escrito, a los que les deseo que permanezcan durante mucho tiempo, por su bien, en el anonimato. Aún así, creo que deberían haber considerado más el papel del aburrimiento en el camino a la utopía, como si hicieron con el de la ‘pereza’. En Totum Revolutium los vagos tienen un papel fundamental en el salto (no se puede hablar de transición, lo siento por los transicionistas como Manuela Carmena o Íñigo Errejón, pero la historia de la humanidad nos está de su parte) a la utopía. Y sin embargo, es importante saber que el paso es de lo interno a lo externo, y hasta que la gente no se aburra, y no se aburra mucho, mucho, pero mucho muchísimo su mente no empezará a cavilar nuevas creatividades, a quitarse de encima todas las etiquetas de la sociedad en la que estamos, que si soy negro, que si soy gitano, que si soy pijo, obrero, estudiante, ama de casa, emprendedor, actor pero camarero, estas etiquetas no dicen nada de nuestra verdadera identidad, y no son más que categorías para poder operar en este sistema absurdo donde importa más el parecer que el ser. Y si no, creedme, no habría tantos futbolistas con traje y gafas de pasta negra. Estoy traumatizado con esto, como habréis podido observar, tal es la frecuencia con la que cito este ejemplo, pero en serio ya, Sergio Ramos, Ronaldo, haced como Messi, tened un poco de dignidad, quitaros las gafas, nadie os va a confundir con un intelectual de Malasaña que va los viernes por la tarde al cine Doré de Madrid, oséase, la filmoteca. No. Además, es humillante, porque pareciera que todo el dinero que tenéis no tiene ningún valor, y que necesitáis poneros esas gafas para aparentar el verdadero valor, que es el conocimiento. Yo soy de la estructura del mal y os lo prohibiría directamente, porque estáis haciendo indirectamente poniendo la cultura por encima del dinero y eso es algo que VOSOTROS, los héroes del capital, los ejemplos del sueño del pobre que se hace rico solo por jugar bien a un juego, la esperanza y el pilar del capitalismo, no os podéis permitir.

A todos los fans de Universo Borg:
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