Las manos de él

**ADVERTENCIA: Lo que a continuación vas a leer es un texto de ficción que no obedece a ninguna verdad científica, histórica o jurídica. El Crimen de Yong Fang solamente tiene significado dentro del universo de ficción de Anaïs Abbot y Miguel Alda.**

 

Fiscal: esa es la mano de usted?
Él: Sí, seguramente, sí, evidentemente.

Y mientras dice eso, mete las manos debajo de sus muslos, piernas hacia atrás, pies para dentro, cuerpo superior para adelante.

Hay algo indecible, inefable, un olor extraño en él, que se oculta bajo un uso del lenguaje arcaico y redomado, unas gafas de intelectual, una fachada de tío serio y respetable.

Tod@s le hemos escuchado llorar en el calabozo, tras la marcha de Rosario a declarar ante el juez. Pero ¿por qué lloraba?

Él reconoce que esa mano virtual es suya mientras esconde sus manos reales bajo los pantalones tejanos de azul desgastado, manos de burguesito venido a menos, de hombre culto, sin oficio ni beneficio, ni obra creativa que difundir, ni horas de tiempo que justificar.

Sabemos que él no quería esconder las manos en el juicio, pero su subconsciente, sí. No quería que las viéramos, no quería quizás que supiéramos que esa mano no era suya, que era una mano conocida, consentida, familiar, pero que no era suya, era una mano secreta, una mano que encierra un gran pecado, una mano que le pone dinero sobre la suya propia, una mano invisible, una mano temible quizás, y por la que tuvo que poner su misma mano, para cubrir la de otro.

¿O sí era su mano? Esa mano al fin y al cabo impune, esa mano que ha corrido libre por el cuerpo de Asunta, esa mano entretenida.

¿O era una mano profesional? Una mano que hacía lo que tenía que hacer, una mano de mandado, una mano obediente, sumisa al Kapital, a la apariencia, al tener a costa del ser, una mano que hace caer la vergüenza sobre sus verdaderas manos, que ahora se esconden compungidas debajo de ese pantalón de obrero, de obrero del mal, de esclavo del dinero, que quiso ser libre, pero que sumido en un membrana de apariencias pegajosa y no traspasable, lo perdieron todo.

asunta

EL CRIMEN DE YONG FANG

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Historia del manuscrito del Crimen de Yong Fang

El crimen de Yong Fang es una obra escrita en honor de Asunta Yong Fang con el fin de que su figura no caiga en el olvido y permanezca endeleble en la mente colectiva de la sociedad española. Anaïs Abbot confiesa haberse sentido atrapada por el caso muchos años después de que sucediera, en el […]

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