La Máquina de los Abominables: capítulo 3

En su mente, fue penetrando poco a poco la certeza de que no estaba muerto.

Con los ojos semiabiertos, vio que se hallaba a bordo de un helicóptero, y que sus captores le vigilaban con cara de pocos amigos.

—¡Cáspita! ¡Menos mal que he enviado la carta a tiempo! —las palabras surgieron de su boca como un acto reflejo.

—Vaaaaya, qué bien, nuestro profe se ha despertado —dijo uno de sus captores con un fuerte tono irónico.

—Tendrás tiempo para hablar en el lugar a donde vamos —continuó el otro.

Un tercer hombre sentado junto al piloto, con cazadora de cuero y una gran cicatriz cortándole la cara, añadió:

—Y no se preocupe, doctorcito, ya encontraremos los medios para que hable. No le va a resultar tan fácil, como hasta ahora, ignorar nuestros mensajes. Pero aún no es el momento, mientras tanto, le deseo felices sueños, doctorcito. —concluyó.

Un gran puñetazo sacudió al doctor Rego, sumiéndolo, de nuevo, en un profundo sueño…

Impactos: 49

Add Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

cuatro × 2 =