Cuando la mujer conquiste la luz, la sombra perderá su importancia.

MI QUERIDO ESPOSO, me alegro de que, como me dices, te estén atendiendo como te mereces. Estoy segura de que, en el futuro, tu fama será aún mayor, ya sabes la admiración que te profeso.

Por aquí, la vida transcurre plácidamente, sin cambios reseñables. En vísperas de fin de año, la ama de llaves se fue a su pueblo y, en uno más de sus frecuentes olvidos, nos dejó la alacena cerrada. Ya te podrás imaginar qué gran contrariedad. La señora Hunsberg, sin nada que cocinar para la Noche Vieja, no paraba de blasfemar contra ella. Al final, tuvimos que romper la cerradura para calmar los ánimos.

El chico pregunta por ti, quiere ser como tú, aunque a veces se lleva alguna reprimenda porque no para de jugar con tus lentes. Temo que, accidentalmente, pueda prenderle fuego a algún objeto, pero no me hace caso.

Como sabes, la gestión del hogar me absorbe la mayor parte del tiempo, las matemáticas se han convertido en un lujo para mí, aun así, respecto al problema que me comentabas en tu anterior misiva, creo que se me ha ocurrido algo nuevo que deberías tener en consideración:

E = m c²

Siempre tuya,

Tu amante y esposa,
Mileva.

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